camisa
de franela a cuadros
chaqueta de lana marrón
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UN HOMBRE ESTORNUDA*
Un hombre estornuda.
Pasa un coche.
Un tendero baja la persiana metálica.
Pasa una mujer con una garrafa llena de agua.
Me voy a dormir.
Eso es todo
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LA GUERRA*
Cruza un burgués
vestido de cura.
Cruza un bombero vestido de albañil.
Yo palpo una tierra muy humana.
Cruza un cerrajero vestido de barbero.
Me como un trozo de pan
y me tomo un buche de agua. |
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¡click
= dos poemas visuales
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AQUÍ
HAY UNA PARED*
En la cual hay una
puerta.
La puerta da al comedor.
En medio hay una mesa.
Sobre la mesa, una caja de palillos.
Aquí tenéis un
paraguas. |
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El
nacimiento de Venus |
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Cortina
azul. entra la stripteaser por la mitad de la cortina. Tiene ojos muy
expresivos. Va en traje de calle oscuro. Al quitarse la chaqueta se
empiezan a escuchar, lentas, las campanadas de un reloj: las doce. Cuando
suena la última, la chica aún no ha acabado de desnudarse; actúa seria
y vive íntimamente su número. Cuando ha acabado dice: «Me
cachondeo de todos los dioses». (Recoge
la ropa y sale por la derecha). TELÓN
Joan Brossa
Pipirijaina
nº 12 |
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En
el centro, la palabra
Pere Gimferrer
El
centro de todo, en cualquier caso, es la palabra, a la vez como objeto
casi autosuficiente, inmanente y concretísimo, y como designación
inmediata de otros objetos visualizables. Por la primera vertiente, Brossa
llegará al grado máximo de tensión interna de un lenguaje cerrado en su
propio estallido centrípeto; por la segunda, aguzará el oído ante el
habla popular para aislar algunos de sus fragmentos que, arrancados del
contexto que habitualmente los envuelve y embota su capacidad de
impresionarnos, adquirirán una fuerza de impacto revulsivo, sarcástico o
corrosivamente alógico. Ambas vertientes conducen, de hecho, aunque por
caminos divergentes, a la destrucción y a la pulverización interna del
poema tradicional. No solamente los poemas de Brossa no están «bien
construidos», sino que ni siquiera están «construidos» como tales
poemas: cuando toman, más de una vez, una estructura rigurosa y
calculada, no es estructura de poema, sino otra forma de enunciado verbal
que nos sorprende por el simple hecho de sernos propuesta como poema.
Claro está que, precisamente por eso, los poemas de Brossa pasan a ser
poemas, es decir, vuelven a hacer posible el poema, rompiendo así el
círculo vicioso que, desde Mallarmé, lleva a la poesía de
investigación a oscilar pendularmente entre los dos polos de la alta
retórica y del mutismo de la hoja en blanco. Pero, al mismo tiempo, esos
textos, destruidos como poemas en el sentido tradicional, pueden llegar a
adquirir entidad instalándose en un registro nuevo, en un distinto orden
de género poético: transcribirán actos y objetos, redescubrirán la
acción plástica en el espacio, es decir, la posibilidad del poema-objeto
o del poema visual o, incluso, la de la obra plástica estricta
(serigrafía o póster-poema), por un lado y, por el otro, la posibilidad
del teatro como prolongación del poema en el mundo tangible, de forma que
los actores sean vehículos conductores y, en cierto modo,
materializadores de la vida de las palabras.
Con un rigor indesmayable y
obsesivo, Brossa, hace cerca de cuarenta años, decidió que éste era su
camino y el ámbito natural de exploración de la obra que se podía
proponer llevar a término. Esta obra irá, pues, desde el despliegue de
los ceremoniales fastuosos de las palabras en libertad hasta la desnudez
de la onomatopeya, la interjección o la tranche de vie; invocará
a las profundidades que el lenguaje permite vislumbrar cuando la función
connotativa pasa a primer término y arrincona provisionalmente -el tiempo
de un poema- a la función denotativa o de designación, es decir, cuando
las palabras, más que decir, son; hará la revuelta del lenguaje como si
hiciese saltar el polvorín o el mausoleo del otro lenguaje, momificado,
que nutre a la estupidización y a la pérdida de libertad personal
efectiva y deteriora el vehículo expresivo entre los hombres
reduciéndolo por anticipado a -repertorio convenido y rígido. Paradoja
suprema, esta obra -y su autor, en la medida en que la vida de Brossa
consiste en hacer una obra- alcanzan el más alto grado de liberación
personal pagando de buen grado el precio de espesarse a una tarea que, por
definición, no puede acabar mientras el poeta sea materialmente capaz de
seguir expresándose, porque, del mismo modo que el peón siempre tendrá
casas que hacer, el poeta de plena dedicación siempre tendrá poemas que
escribir o, por lo menos, que dejar de escribir de una manera y escribir
de otra, o que pasar del código literario al plástico, o de una región
del código literario a otra. Tengamos cuidado, sin embargo: «el pedestal
son los zapatos», ha dicho Brossa; todo esto no seria posible sin una
base, por sencilla que fuese, claramente establecida y sólida de entrada,
y tampoco tendría sentido sin un mantenimiento constante de los
principios generales de planteamiento. Solitaria, aislada durante muchos
años de la literatura que la rodeaba, rechaza a más tarde, cuando aún
era casi totalmente inédita y no se vela su alcance, la obra de Brossa ha
encontrado ahora su público. Es preciso que, para éste, su conocimiento
resulte estimulante.
© Pere Gimferrer
Pipirijaina
nº 12 |
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La
página se hizo con una mínima bibliografía
(Joan
Brossa invitaba a seguir sus huellas
por el suelo barcelonés, a rastrearlo en pequeños
teatros, compartir fila en la
filmoteca...
así que...
nunca tuve necesidad de
atesorar sus libros...)
*
Los poemas de esta página están extraídos
del libro "Me hizo Joan Brossa", 1949 de la Editorial Lumen Poesía 59, 1989,
edición bilingüe. Traducidos al castellano por José Batlló.
Joan Brossa, Strip-tease
& Teatro Irregular, PIPIRIJAINA-TEXTOS-Nº 12
Monográfico
Joan Brossa, Pausa Nº 12 (sala Beckett)
Me han regalado este magnífico catálogo, donde se encuentra
recogida gran parte de la obra brossiana:
Joan Brossa
o la revuelta poética
Estupendo catálogo brossiano, en castellano, editado por la Fundación Joan
Miró y la Fundación Joan Brossa, 2001
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Joan
Brossa
nació el 19 de enero de 1919 en
Barcelona y
murió en la misma ciudad el 30 de diciembre de 1998
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