camisa de franela a cuadros
chaqueta de lana marrón

Joan Brossa en su estudio

UN HOMBRE ESTORNUDA*

Un hombre estornuda.
Pasa un coche.
Un tendero baja la persiana metálica.
Pasa una mujer con una garrafa llena de agua.
Me voy a dormir.
Eso es todo

 

 

 

Trampa

Colombina

LA GUERRA*

Cruza un burgués vestido de cura.
Cruza un bombero vestido de albañil.
Yo palpo una tierra muy humana.
Cruza un cerrajero vestido de barbero.
Me como un trozo de pan
y me tomo un buche de agua.

18 de Julio

lápiz con tinta

 

  ¡click = dos poemas visuales

AQUÍ HAY UNA PARED*

En la cual hay una puerta.
La puerta da al comedor.
En medio hay una mesa.
Sobre la mesa, una caja de palillos.

Aquí tenéis un paraguas.

El nacimiento de Venus

El nacimiento de Venus, del montaje QUIRIQUIBU en l'Aliança en 1976

Cortina azul. entra la stripteaser por la mitad de la cortina. Tiene ojos muy expresivos. Va en traje de calle oscuro. Al quitarse la chaqueta se empiezan a escuchar, lentas, las campanadas de un reloj: las doce. Cuando suena la última, la chica aún no ha acabado de desnudarse; actúa seria y vive íntimamente su número. Cuando ha acabado dice:

«Me cachondeo de todos los dioses».

 (Recoge la ropa y sale por la derecha).

TELÓN

Joan Brossa
Pipirijaina nº 12

 

Sextina al cinema d'Andrei Tarkovski

Brossianas))

 

En el centro, la palabra
P
ere Gimferrer

Joan Brossa por Antoni BernadEl centro de todo, en cualquier caso, es la palabra, a la vez como objeto casi autosuficiente, inmanente y concretísimo, y como designación inmediata de otros objetos visualizables. Por la primera vertiente, Brossa llegará al grado máximo de tensión interna de un lenguaje cerrado en su propio estallido centrípeto; por la segunda, aguzará el oído ante el habla popular para aislar algunos de sus fragmentos que, arrancados del contexto que habitualmente los envuelve y embota su capacidad de impresionarnos, adquirirán una fuerza de impacto revulsivo, sarcástico o corrosivamente alógico. Ambas vertientes conducen, de hecho, aunque por caminos divergentes, a la destrucción y a la pulverización interna del poema tradicional. No solamente los poemas de Brossa no están «bien construidos», sino que ni siquiera están «construidos» como tales poemas: cuando toman, más de una vez, una estructura rigurosa y calculada, no es estructura de poema, sino otra forma de enunciado verbal que nos sorprende por el simple hecho de sernos propuesta como poema. Claro está que, precisamente por eso, los poemas de Brossa pasan a ser poemas, es decir, vuelven a hacer posible el poema, rompiendo así el círculo vicioso que, desde Mallarmé, lleva a la poesía de investigación a oscilar pendularmente entre los dos polos de la alta retórica y del mutismo de la hoja en blanco. Pero, al mismo tiempo, esos textos, destruidos como poemas en el sentido tradicional, pueden llegar a adquirir entidad instalándose en un registro nuevo, en un distinto orden de género poético: transcribirán actos y objetos, redescubrirán la acción plástica en el espacio, es decir, la posibilidad del poema-objeto o del poema visual o, incluso, la de la obra plástica estricta (serigrafía o póster-poema), por un lado y, por el otro, la posibilidad del teatro como prolongación del poema en el mundo tangible, de forma que los actores sean vehículos conductores y, en cierto modo, materializadores de la vida de las palabras.

Con un rigor indesmayable y obsesivo, Brossa, hace cerca de cuarenta años, decidió que éste era su camino y el ámbito natural de exploración de la obra que se podía proponer llevar a término. Esta obra irá, pues, desde el despliegue de los ceremoniales fastuosos de las palabras en libertad hasta la desnudez de la onomatopeya, la interjección o la tranche de vie; invocará a las profundidades que el lenguaje permite vislumbrar cuando la función connotativa pasa a primer término y arrincona provisionalmente -el tiempo de un poema- a la función denotativa o de designación, es decir, cuando las palabras, más que decir, son; hará la revuelta del lenguaje como si hiciese saltar el polvorín o el mausoleo del otro lenguaje, momificado, que nutre a la estupidización y a la pérdida de libertad personal efectiva y deteriora el vehículo expresivo entre los hombres reduciéndolo por anticipado a -repertorio convenido y rígido. Paradoja suprema, esta obra -y su autor, en la medida en que la vida de Brossa consiste en hacer una obra- alcanzan el más alto grado de liberación personal pagando de buen grado el precio de espesarse a una tarea que, por definición, no puede acabar mientras el poeta sea materialmente capaz de seguir expresándose, porque, del mismo modo que el peón siempre tendrá casas que hacer, el poeta de plena dedicación siempre tendrá poemas que escribir o, por lo menos, que dejar de escribir de una manera y escribir de otra, o que pasar del código literario al plástico, o de una región del código literario a otra. Tengamos cuidado, sin embargo: «el pedestal son los zapatos», ha dicho Brossa; todo esto no seria posible sin una base, por sencilla que fuese, claramente establecida y sólida de entrada, y tampoco tendría sentido sin un mantenimiento constante de los principios generales de planteamiento. Solitaria, aislada durante muchos años de la literatura que la rodeaba, rechaza a más tarde, cuando aún era casi totalmente inédita y no se vela su alcance, la obra de Brossa ha encontrado ahora su público. Es preciso que, para éste, su conocimiento resulte estimulante.

© Pere Gimferrer
Pipirijaina nº 12

 

 

La página se hizo con una mínima bibliografía

(Joan Brossa invitaba a seguir sus huellas por el suelo barcelonés, a rastrearlo en pequeños teatros,  compartir fila en la filmoteca... así que... nunca tuve necesidad de atesorar sus libros...)

* Los poemas de esta página están extraídos del libro "Me hizo Joan Brossa", 1949 de la Editorial Lumen Poesía 59, 1989, edición bilingüe. Traducidos al castellano por José Batlló.

Joan Brossa, Strip-tease & Teatro Irregular, PIPIRIJAINA-TEXTOS-Nº 12

Monográfico Joan Brossa, Pausa Nº 12 (sala Beckett)

Me han regalado este magnífico catálogo, donde se encuentra recogida gran parte de la obra brossiana:

Joan Brossa o la revuelta poética
Estupendo catálogo brossiano, en castellano, editado por la Fundación Joan Miró y la Fundación Joan Brossa, 2001

Joan Brossa nació el 19 de enero de 1919 en Barcelona y murió en la misma ciudad el 30 de diciembre de 1998

 

Enlaces

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