la
luminosidad de lo mínimo
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"¿Y
conseguiste lo que
querías en esta vida?
Lo conseguí.
¿Y qué querías?
Considerarme amado, sentirme
amado en la tierra".
Raymond Carver
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El padre
El bebé estaba en una canasta al
lado de la cama, y llevaba puesto un pelele y un gorro blanco. La canasta
de mimbre estaba recién pintada, acolchada con pequeños edredones azules
y sujeta con cintas de color azul claro. Las tres hermanitas y la madre,
que se acababa de levantar de la cama y aún no se había despertado del
todo, y la abuela rodeaban todas al bebé y observaban cómo miraba con
fijeza y de cuando en cuando se llevaba el puño a la boca. No sonreía ni
reía, pero a veces parpadeaba y movía la lengua entre los labios cuando
una de las niñas le pasaba la mano por la barbilla.
El padre estaba en la
cocina y les oía jugar con el bebé.
-¿A quién quieres tú pequeñín?
- dijo Phyllis-, y le hizo cosquillas en la barbilla.
-Nos quiere a todos
- dijo Phyllis-, pero al que quiere de veras es a papá, ¡porque papá
también es chico!
La abuela se sentó en el borde de la cama y dijo:
-¡Mirad su bracito! Tan gordo. ¡Y esos deditos! Igualitos que los de su
madre.
-¿No es una preciosidad? -dijo la madre-. Tan sano, mi niñito.
-Se inclinó sobre la cuna, besó al bebé en la frente y tocó la colcha
que le tapaba el brazo-. Nosotros también le queremos.
-¿Pero a quién
se parece, a quién se parece? -exclamó Alice, y todas ellas se acercaron
a la canasta para ver a quién se parecía.
-Tiene los ojos bonitos -dijo
Carol.
-Todos los bebés tienen los ojos bonitos -dijo Phyllis.
-Tiene los
labios del abuelo -dijo la abuela-. Fijaos en esos labios.
-No sé...-dijo
la madre-. No sabría decir.
-¡La nariz! ¡La nariz! -gritó Alice.
-¿Qué pasa con su nariz? -preguntó la madre.
-En la nariz se parece a
alguien -dijo la niña.
-No, no sé... -dijo la madre-. No creo.
-Esos
labios...- dijo entre dientes la abuela-. Esos deditos... - dijo,
destapando la mano del bebé y extendiéndole los menudos dedos.
-¿A
quién se parece este niño?
-No se parece a nadie -dijo Phyllis. Y todas
se acercaron aún más a la canasta.
-¡Ya sé! ¡Ya sé! - dijo Carol-.
¡Se parece a papá! -Todas miraron al bebé de muy cerca.
-¿Pero a
quién se parece su papá? - preguntó Phyllis.
-¿A quién se parece
papá?- repitió Alice, y entonces todas ellas miraron a la vez hacia la
cocina, donde el padre estaba en la mesa, de espaldas a ellas.
-¡Vaya, a
nadie! -dijo Phyllis, y se puso a lloriquear un poco.
-Calla -dijo la
abuela, apartando la mirada. Luego volvió a mirar al bebé.
-¡Papá no
se parece a nadie! -dijo Alice.
-Pero tendrá que parecerse a alguien
-dijo Phyllis, secándose los ojos con una de las cintas. Y todas salvo la
abuela miraron al padre, que seguía sentado en la cocina.
Se había dado
la vuelta en su silla y tenía la cara pálida y sin expresión.
Raymond
Carver
¿Quieres
hacer el favor de callarte, por favor?, 1963/76
(Traducción de Jesús
Zulaika, Editorial Anagrama,
Panorama de narrativas139)
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Vecinos

Raymond Carver
(traducción de Luis Larios para ZERKALO) |
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Intimidad

Raymond Carver
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Prosa
sobre POETRY

Raymond Carver |
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Algunas
frases...
"El mundo es una
amenaza para muchos de los personajes de mis historias. La gente que elijo
para escribir siente una amenaza, y creo que la mayoría de la gente
siente al mundo como un lugar amenazante".
"Trabajé en los
cuentos de De qué hablamos cuando hablamos de amor, hasta un límite en
que no lo había hecho con las historias que había escrito antes. Después
de poner el libro en las manos de mi editor, no escribí nada por seis
meses. Y después, la primera historia que escribí fue Catedral, que yo
siento que es totalmente diferente en la concepción y en cómo fue
escrito con los cuentos anteriores. Supongo que reflejé el cambio que se
había producido en mi vida".
"Casi todos los personajes
de mis historias llegan al punto en que se dan cuenta de que el compromiso
que les dieron juega un rol muy importante en sus vidas. Entonces en un único
momento de revelación cambian la rutina de sus días. Es un fugaz momento
en el que no quieren más el compromiso. Y después de todo ellos
comprenden que nada cambió realmente".
"Las circunstancias de mi
vida con esos niños dictaban otra cosa. Decían que si quería escribir
algo, y terminarlo, e incluso que si quería sentir alguna satisfacción
con una obra concluida, tenía que limitarme a cuentos y poemas".
"Es posible, en un poema o
en un cuento, escribir sobre cosas y objetos comunes y corrientes usando
un lenguaje común y corriente pero preciso, e impartirles a esas cosas
-una silla, una cortina, un tenedor, una piedra,un arete de mujer- un
poder inmenso, incluso perturbador".
"Tú
no eres tus personajes, pero tus personajes sí son tú".
"Todo
es importante en un relato, cada palabra, cada signo de puntuación. Creo
mucho en la economía dentro de la ficción. Algunas de mis historias como
"Vecinos" fueron tres veces más largas en sus primeros
borradores. Me gusta realmente el proceso de reescribir".
Raymond
Carver
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Todos
nosotros
Raymond
Carver
reseña del libro por
Pepo Paz
Sin
heroísmos, por favor
Raymond
Carver
reseña del libro por
Pepo Paz |
 

Textos
en la red |
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Albergue de la Memoria
de Zerkalo
RAYMOND CARVER |
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RELATOS
- El elefante. - La casa de chef. - No
son tu marido. - Belvedere |
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POEMAS
- Las jóvenes. - Domingo por la noche. - Colibrí. -
Artaud. - El desván. - Conspiradores. - La red. -
Desnudos de Bonnard. - Sencillo.- Cierras la puerta por
fuera luego tratas de entrar |
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acceso a los archivosdel Albergue
))
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Raymond
Carver nació el 25 de mayo de 1939 en Clatskanie,
Oregón, y murió en
Port Angeles, Washington, el
2 de agosto de 1988 |
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