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Raymond Carver
El 7 de junio de 1957, a los 19 años de edad, Raymond se casa con Maryann Burk que tan solo contaba 16 años. Su primera hija: Christine LaRae nace a finales del mismo año. Poco después, los Carver y sus suegros se trasladan a Paradise en California y Raymond se matricula en Chico State College. El 17 de octubre de 1958 nace su hijo Vance Lindsay. Al año siguiente, Raymond y su familia vuelven a cambiar de residencia y se instalan en Chico, California donde toma una clase de escritura creativa bajo la dirección de John Gardner. En 196O funda y edita el primer número de “Selection” una revista literaria de la universidad de Chico State, poco antes de cambiarse a Humbolt State College, en Eureka, al norte de California. En 1961 la revista publica su narración “Las estaciones furiosas” (The Furious Seasons) en su segundo número. En 1962 la revista Western Humanities Review acepta su “Pastoral”. Al año siguiente termina sus estudios universitarios en Humbolt State Collage, y acepta una beca de $ 500 para continuar sus estudios graduados en el Taller de Escritores de Iowa (Iowa Writers’ Workshop) aunque no llega a completar el año académico. En 1964 su cuento, “Me haces el favor de callarte, por favor” (Will You Please Be Quiet, Please) se publica en la revista December y más tarde es incluido en la antología: “The Best American Short Stories, 1967”. En la primavera de 1968, se publica su primer libro de poesía: “Cerca de Klamath” (Near Klamath). Dos años más tarde aparece su segundo libro: “Insomnio invernal” (Winter Insomnia) y a finales del mismo año se le concede el National Endowment for the Arts Discovery Award en la categoría de poesía, y la narración “Sesenta Acres” (Sixto Acres) se incluye en el número de 1970 de la revista: The Best Little Magazine Fiction. La famosa revista Esquire publica en el año 1971 “Vecinos”, y ese mismo año es nombrado profesor visitante de escritura creativa en la Universidad de California en Santa Cruz. Posteriormente da clases también en la Universidad de California en Berkeley. En 1974 publica: “Ponte en mi lugar” (Put Yourself in My Shoes) y al año siguiente aparece su tercer libro de poesía. En el año 1977 se le concede la prestigiosa beca Guggenheim y su primera colección de cuentos: “Me haces el favor de callarte, por favor” queda nominada para un National Book Award. Publica igualmente: “Estaciones furiosas y otros cuentos” y conoce en Dallas, Texas a Tess Gallagher. Continúa enseñando en distintas universidades de los Estados Unidos y recibiendo todo tipo de premios literarios de enorme prestigio. En 1983 la conocida editorial Knopf publica: “Catedral” (Catedral), y dos años más tarde la famosa casa editorial Random House publica: “Donde el agua se junta con otras aguas” (Where Water Comes Together With Other Water). En el año 1986 Carver edita la colección de los mejores cuentos publicados ese año, y Random House le vuelve a publicar otro libro de poesía. Desgraciadamente en 1987 Raymond Carver experimentará una hemorragia pulmonar lo que ocasiona que se le extirpen dos terceras partes de su pulmón izquierdo. A pesar de lo delicado de su situación física continúa trabajando y publica y sigue obteniendo premios y distinciones literarias. En marzo de 1988 se le descubre que su cáncer ha reaparecido en su cerebro. El 17 de junio de ese mismo año se casa con Tess Gallagher que había sido su compañera en los últimos años. El día 2 de agosto de 1988 Raymond Carver muere de cáncer en Port Angeles, Washington.
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Raymond Carver se identifica con el hombre (y la mujer) de la clase trabajadora y nos presenta en un estilo minimalista (que es ya en sí una forma de sublevación literaria contra el gusto imperante hasta la fecha) a unos seres que están emocionalmente y económicamente derrotados. Los personajes de Carver están generalmente o bien sin trabajo, o con un empleo que no les llena en absoluto, en unas relaciones humanas inconsecuentes, y sufren varios grados de alcoholismo, así como mala suerte. Esta actitud de Carver se debe probablemente, además de la situación en general del país, a su propia experiencia personal. Su depresión se agudiza con sus continúas dificultades económicas. Los sueños que quizás hubiera tenido durante su juventud empiezan a evaporarse al hacerse la realidad más y más difícil. Los muchos desplazamientos que Carver y su familia tuvieron que hacer, le impidieron poder establecer raíces permanentes. Esto explica que la mayoría de los cuentos se desarrollan en el interior de anónimas localidades y Carver comienza a descubrir al público americano un segmento de la población que había sido ignorado con anterioridad. Algunas veces sus personajes persiguen un objetivo final (aunque no parece que sea evidente en “Vecinos”) que no podrán alcanzar y, o bien sus sueños y aspiraciones han muerto, o comprenderán que fracasarán indiscutiblemente. Los personajes carverianos pertenecen a una clase social baja, sin estudios universitarios, y con un futuro incierto. Su vida no cuenta para absolutamente nada y se han dado cuenta de eso y el final de las narraciones nos deja pendientes, sin una terminación en el sentido estricto de la palabra. El fracaso en la comunicación entre los personajes es, precisamente, uno de los temas constantes en su narrativa. Mi conexión con Raymond Carver y su geografía ha sido un tanto peculiar. Dado que su triunfo literario es posterior a 1965, no recuerdo en mi paso por las universidades – tanto españolas como americanas – haber oído mencionar su nombre. Bien es verdad que en aquella época mis intereses se centraban en la novela picaresca, sus manifestaciones en Francia e Inglaterra y la novelística del siglo XX europea. Mi trabajo me llevó a vivir dos años en Seattle (Washington) y poco antes de regresar a Europa recuerdo haber visitado Port Angeles, pequeño pueblecito en la península Olímpica que me recordó la Asturias donde pasaba los veranos en mi juventud. En los años ochenta trabajaba en la Universidad de Arizona cuando Raymond Carver daba clases en el departamento de inglés. Es probable que, incluso, hayamos coincidido en el ascensor en alguna ocasión dado que los dos departamentos se encuentran en el mismo edificio. El primer editor español que me publicó: “Una historia intrascendente” me decía en su carta que mi estilo y temática le recordaba a Raymond Carver. Mi sorpresa fue mayúscula y tuve que reconocer mi ignorancia de uno de los escritores que según el agudo editor me había influido. Mi mujer me consiguió varios de sus libros que leí con interés. Unos veranos más tarde tuve que ser operado y durante el proceso de recuperación mi mujer me recomendó, como distracción, que tradujera algo para estar ocupado. Fue entonces cuando volví a leer a Carver y a llegar a la conclusión final y definitiva que no existe entre nosotros dos la mínima influencia. Es más, como ha dicho muy acertadamente Juliana Trejo en su trabajo sobre: “Fin de semana y otros cuentos” creo que me influyó más Knut Hansum en términos de temática.
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Luis Larios Vendrell, 2004
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