«ESTOY firmemente convencido de
que el fin de la literatura [en el proceso teatral] es ofrecer resistencia
al teatro. Sólo cuando un texto no se puede representar supuesta la
constitución actual del teatro es productivo o interesante para el teatro.
( ) Hay ya suficientes obras teatrales que se ponen al servicio del teatro
tal como éste es, no conviene abundar en ello, sería parasitario».
«NO se ha puesto suficientemente
en entredicho si el concepto de realismo -aplicado al teatro- es
utilizable para éste. El realismo en el teatro es algo completamente
distinto al del cine o la novela. Para empezar es ya por completo no
realista que unas personas se planten en un escenario y hagan algo,
mientras otras están sentadas abajo. Sin duda constituye un aspecto de
importancia en Beckett que convierta esto en el fundamento de su
dramaturgia: la singularidad del hecho de que ciertas personas en un
escenario representen algo para otras personas sentadas abajo, que lo
miran ( ) La cuestión es hasta qué punto lo interesante de Beckett, las
calidades de su obra, están vinculadas a una situación social o a una
interpretación de una situación que ha dejado de contar con la historia y
de pensar en la historia, para la que ya no existen sino situac'ones y no
historia».
«YA no creo en obras como cosas
acabadas que se trasmiten a la posteridad o al mundo contemporáneo. Eso se
terminó por algún tiempo. Con la abolición de la propiedad privada de los
medios de producción y con la duda que surge respecto a otras áreas,
también se pone en entredicho a la larga la propiedad privada del arte.
No acentúo la contraposición a Brecht, sino que, presupongo siempre a
Brecht. En nuestro teatro se aprecian dos direcciones. Una puede
retrotraerse a Ibsen, la otra a Brecht. Acaso hasta se dé por supuesto que
uno a veces ni sabe ya todo lo que ha tomado de Brecht. Se dio el intento
de escribir en la RDA una obra de circunstancias según un determinado
modelo brechtiano: fue Frau Flinz de Helmut Baierl [según el modelo
de Madre Coraje]. ( ) Con esa dramaturgia ya no se puede describir
adecuadamente lo que ha sucedido en la RDA, o en Alemania, después de
1945».

«MUCHAS conquistas de las artes
plásticas de nuestro siglo no han sido aún en absoluto integradas en el
teatro. El surrealismo entero ha quedado fuera del
teatro. Quiero decir que el surrealismo ha puesto a nuestra disposición un
arsenal de formas que podemos emplear, naturalmente que con objetivos
realistas. Pero digo emplear, y no sencillamente exhibir ( ) Es un
material impresionante, el surrealismo» .
«LO importante de Artaud es que
constituye una gran perturbación. Ha perturbado de todas formas: la
autocomprensión ingenua de la gente del teatro y naturalmente también la
de los autores que escriben para el teatro. Y hoy se pueden actualizar muy
bien algunas concepciones suyas. Artaud nunca partió de una escisión entre
público y escena, por lo menos no en sus representaciones; intentó
restituir al teatro una función vital que por lo general ya no tiene. Eso
es algo que también, de muy otra manera, ocupó a Brecht: pues él opinaba
que no hay que medir una obra teatral con la dramaturgia, sino más bien
con la realidad a la que se refiere. ( ) En cierto ensayo sobre
Lautréamont que leí se intentaba un análisis de la historia de la
izquierda europea, que en realidad está determinada por el hecho de que
ésta siempre se ha articulado y presentado a sí misma de modo
racionalista. Con lo cual ha abandonado a la derecha fuerzas impulsoras y
tendencias históricas que son muy importantes sobre todo para los
movimientos de masas. Y ahí constituye Artaud una perturbación muy
productiva» .
«SIEMPRE me pareció bueno en el
Berliner Ensemble que Brecht hiciese mucho hincapié en la abolición de la
división del trabajo. Los encargados de la dramaturgia tenían también que
actuar, tenían también que dirigir o hacer asistencia de dirección. La
división se reprodujo después nuevamente, pero la concepción estribaba en
la abolición de esas secciones, de esa división del trabajo, que es por
completo antinatural».
«DESCONFIO también de categorías
como negativo y positivo, porque implican ya una exclusión
de contradictoriedad y de realidad. La realidad no es negativa ni
positiva, hay que analizarla. De otro modo damos en la teología».
«CREO que [el MARAT/SADE
de Peter Weiss] es una obra muy buena. Ciertamente también muy banal.
Quizá en lo segundo se encuentre la clave de lo primero. El debate
filosófico entre Marat y Sade se realiza en forma de lugares comunes, y
ello posibilita el alto grado de teatralización. ( ) No narra Strindberg
cuando opina que el teatro formula los lugares comunes de la época.
También hay una diferencia entre éxito y eficacia en el teatro. No creo en
la eficacia de Marat/Sade en ningún sentido político. Pero en
cualquier caso la obra tiene éxito. ( ) Lo que tiene éxito ya no puede
dividir al público. Mas el público está dividido en clases. Por ello,
cuando una obra surte efecto no puede alcanzar un éxito unánime, y en
cuanto empieza el éxito se acabó el efecto».
«HACER experiencia [erfahrungen]
consiste en no poder conceptualizar algo inmediatamente. En comenzar más
tarde a reflexionar acerca de ello. Hasta ahora mis textos se han
escenificado tan mal, tan falsamente, porque se los presentaba con esa
actitud de ilustración penetrante. Porque se los tomaba demasiado en
serio».
«LA diferencia acaso estribe en
que para Brecht, en el teatro, fundamentalmente se trataba aún de
ilustración. Creo que eso se acabó: pues en la actualidad de ello se
encargan (o tendrían que encargarse) otros medios de comunicación. Y el
teatro ya no puede asumir la función de esclarecimiento. En el teatro se
trata ahora más bien -para mí al menos- de implicar a la gente en
procesos, de hacerles participar. Precisamente de la manera en que lo he
descrito a propósito de Schlacht. Que la gente se pregunte: ¿cómo
me habría comportado en esa situación? Y que les venga a las mientes que
ellos son también fascistas potenciales si sobreviene una situación
semejante».
«ESCRIBO más de lo que se.
Escribo en otro tiempo que el que vivo. ( ) [Escritura como] una cámara
oscura. No me gustan las concepciones detalladas. No me gustaría conocer
la fábula antes de encontrarla. Nunca busco una fábula. La encuentro antes
de buscarla. Eso es lo que me agrada del escribir: es un riesgo, una
aventura, una experiencia. ( ) Gertrude Stein formuló una definición del
teatro que me gusta mucho: escribir para el teatro significa que todo lo
que acaece durante el proceso de escritura pertenece al texto. Cuando uno
escribe prosa tiene que sentarse a escribir, pero un drama no se puede
escribir sentado. Es más lenguaje corporal que prosa».
«NO creo que yo tenga un estilo.
Me parecería mal que hubiese algo así como una manera de escribir
fundamental. Creo que cada material ha de tratarse de un modo diferente y
exige una manera de escribir distinta».
«CREO en el conflicto. Es lo
único en que creo. Eso intento con mi trabajo: fortalecer la conciencia
para el conflicto, para las contradicciones y confrontaciones. No hay otro
camino. No me interesan respuestas ni consignas. No puedo ofrecer ninguna.
A mí me interesan los problemas y conflictos».
«MI interés principal cuando
escribo teatro es destruir cosas. Durante treinta años me obsesionó
Hamlet, de modo que escribí un breve texto, Hamletmaschine, con
el que intenté destruir Hamlet. Otra obsesión fue la historia alemana, y
he intentado destruir esa obsesión, el complejo entero. Creo que mi
impulso más fuerte consiste en reducir las cosas a su esqueleto,
arrancándoles la carne y la superficie. ( ) Penetrar tras la superficie
para ver la estructura».
«AL escribir sobre cualquier tema
no me interesa más que su esqueleto. Aquí [en Quartett] me ha
interesado dejar al descubierto la estructura de las relaciones entre
sexos tal y como las considero reales y destruir los clichés, lo
reprimido. Aunque yo también viva de ilusiones en mi vida sexual, cuando
escribo no puedo tomar en consideración esas ilusiones. Mi impulso
principal cuando trabajo es la destrucción. Esto es, joderles el juguetito
a otras personas. Creo en la necesidad de los impulsos negativos».
«LA RDA es para mí importante
porque todas las líneas divisorias del mundo atraviesan este país. Tal es
el verdadero estado del mundo, y gana roda su concreción en el muro de
Berlín. En la RDA hay mucha más presión de experiencia que aquí en la RFA,
y eso me interesa por motivos profesionales: presión de experiencia como
condición previa a la escritura. La vida tiene un carácter más obligatorio
al este del muro, y ello significa también la compulsión de pensar las
cosas con radicalidad hasta el final, de formular hasta el final cosas que
aquí todavía, puede uno no mirar de frente».
«CUNDE hoy en día una actitud
degradada hacia la tragedia o también hacia la muerte. Una forma ideal
sería para mí: «vivir sin esperanza ni desesperación ». Y eso es menester
aprenderlo. Creo que soy capaz de ello. Los seres humanos preguntan
siempre por una esperanza. Se trata de una pregunta cristiana. Para los
griegos, los contemporáneos de Sófocles, no existía tal pregunta: no
tenían esperanza ni desesperación. Vivían. Con el cristianismo se perdió
esa actitud hacia lo trágico como enriquecimiento de la vida y el teatro.
(...) A mí me estimula una línea bien formulada, dondequiera que la lea,
cualquiera que sea su contenido. Esa forma es un logro humano, y
constituye un momento de utopía, y me da fuerza».